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Tus lágrimas son Hermosas

Hace un poco más de dos años, estaba saliendo de una relación muy tóxica, mi familia y mi iglesia todavía se estaban recuperando de un huracán que había azotado nuestra isla unos años antes, y yo estaba decepcionada con mi carrera y me sentía un fracaso. 

Estaba sumergida en depresión, llena de culpa, vergüenza, ansiedad y remordimiento. Sentía el corazón literalmente entumecido; como si su luz se hubiera apagado. Encima de todo eso, mi cuerpo estaba enfermo por todo lo que atravesaba. 

"Día y noche solo me alimento de lágrimas, mientras que mis enemigos se burlan continuamente de mí diciendo: «¿Dónde está ese Dios tuyo?»." Salmo 42:3

Fue para ese tiempo cuando decidí realizar el internado en la Casa de Oración. Estar allí, de alguna manera, parecía como si el mundo se detuviera y yo estuviera sentada con todas mis emociones y luchas; se sentía bien pesado. 

Así que decidí que era el momento perfecto para sentarme con el Señor y contarle todo lo que sentía. Y, sinceramente, estaba enojada con él. Pasé meses luchando con él, abriéndole mi corazón, diciéndole todo lo que sentía y pensaba sin filtros.

Durante los primeros tres meses lloré todos los días,

No es broma: ¡todos los días! Pensaba que todo el mundo debía de creer que estaba loca por llorar todo el tiempo. Empezaba a hablar con el Señor sobre aquello con lo que estaba lidiando en ese momento y rompía a llorar desconsoladamente, pidiéndole que sanara mi corazón. ¡Estaba decidida a no dejarlo ir hasta que me respondiera y liberara mi corazón! 

¡Y Él hizo eso y mucho más! Me visitó muchísimas veces y respondió a muchas de mis preguntas. Me liberó de la depresión y de años de trauma y cargas, y empecé a sentir que la luz regresaba a mi corazón.

"Tú llevas la cuenta de todas mis angustias y has juntado todas mis lágrimas en tu frasco; has registrado cada una de ellas en tu libro." Salmo 56:8

No tengas miedo a las lágrimas

En una cultura basada en eapariencia, las lágrimas pueden parecer una señal de debilidad. A menudo guardamos mucho en nuestro interior solo para aparentar fortaleza. Sentimos la necesidad de mostrarnos perfectos y dueños de la situación en todo momento. Incluso cuando lloramos, pedimos disculpas por ello; es como si nos avergonzáramos de las lágrimas. 

Amigo, a Jesús le encanta cuando somos auténticos con Él y le expresamos, sin filtros, lo que llevamos en el corazón. No le asustan nuestras cargas ni nuestras emociones intensas. Tampoco le intimidan nuestras preguntas. Nada le toma por sorpresa; Él ya lo ha visto todo.

*¿Por qué dudamos entonces en acercarnos a Él en nuestra debilidad? Él ya nos espera con brazos amorosos para abrazarnos y acogernos.* 

"Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno; sus oídos están abiertos a sus gritos de auxilio." Salmo 34:15

"Las lágrimas en el lugar secreto son completamente sinceras. Atraen la atención del cielo porque son sinceridad líquida." - Bob Sorge

Trae tus lágrimas a Jesús

Creo que las lágrimas son tan especiales porque aparecen cuando las palabras no pueden; ellas terminan revelando nuestros verdaderos sentimientos. Las lágrimas nos mantienen tiernos y humildes, nos arraigan y nos hacen ver nuestra fragilidad. Hay belleza en las lágrimas porque muestran nuestro verdadero ser sin filtros.

Cuando decidimos acudir a Jesús y llorar, es como si, de alguna manera, las lágrimas fueran un lenguaje que expresa cuán desesperadamente nosotros necesitamos a Dios. Cuando nos presentamos ante el Señor tal como somos; en nuestro quebrantamiento y debilidad, y clamamos a Él, esas lágrimas no pasan desapercibidas por Él! 

¡Créame cuando le digo que Él sí toma cada una de nuestras lágrimas y las convierte en una cosecha de liberación y gozo!

" Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha." Salmo 126:5-6

Amigo, podrías estar luchando con mucho;

Es posible que te sigan sucediendo cosas malas y sientas que el mundo está en tu contra, tal vez te hayan sucedido cosas que sientes que fueron injustas, o tal vez simplemente tienes que sincerarte contigo mismo de cosas con las cuales estas cargando y le has estás huyendo.

Sea lo que sea por lo que estés pasando, no temas a esas lágrimas; acércate al Señor, derrama tu corazón y clama a Él. Los valientes son aquellos que lloran y muestran sus emociones ante Él. ¡Él te escucha, amigo! Sigue presentándote ante Él con tus lágrimas. ¡A su debido tiempo, Él hará brotar de tus lágrimas una cosecha de alegría y sanidad!

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Hola a todos! mi nombre es Gabriella pero me puedes llamar Gaby. 

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He creado este espacio con el propósito de compartir lo que el Señor ha puesto en mi corazón de la manera más real y genuina posible. Quiero invitarte a mi camino de seguir a Jesús y espero poder inspirarte en el tuyo.

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